Después de revisar la noticia aparecida en el diario (https://www.elmundo.es/espana/2025/12/26/6945a007e4d4d8fa268b457b.html) la cual se basa en el último informe realizado por la CE sobre la educación en el apartado España, las afirmaciones no pasan desapercibidas.


Se hace alusión a porque hay cada vez más alumnos peor formados, y uno de los puntos a tratar y estudiar es que **"confirma el impacto negativo del uso excesivo del smartphone y de las redes sociales en el desempeño académico de los estudiantes"**


No es para nada nuevo estas señalizaciones, sin embargo forma parte de la decadencia de la formación de nuestros pequeños a lo largo de su etapa tanto de educación escolar como universitaria.


¿Qué papel jugamos los padres en toda esta ecuación?

Mucho, y sin embargo en grandes ocasiones hacemos caso omiso de estas noticias.


El impacto de las pantallas es una realidad que muchos padres no quieren ni desean asumir. Simplemente porque les ha servido de "niñeras virtuales" que brindan distracción a sus hijos y así mantenerse ellos también sumergidos y aletargados en un scroll infinito de distracciones.


Triste, pero es la realidad que se palpa y se vive en la calle. Los millones de estímulos a los que nos vemos sometidos a lo largo del día son innumerables, imagine usted a un infante o un adolescente aún sin madurar tanto física como mentalmente expuesto a semejante cantidad y sobre exposición de información, en muchas ocasiones vacía y de bajo contenido educativo.


Para quienes hemos pasado de vivir en una infancia analógica a una vida digitalizada, el camino es simplemente de la tierra a la luna. Sin embargo es nuestro deber hacernos partícipes activos de la formación de los más pequeños en todas sus etapas, sin menospreciar la llegada de la pubertad. Naciones orientales como Japón y China tienen esto asumido en su propio ADN como lo señala Lorenzo Ramirez en su última obra:


"A diferencia de la tradición occidental, el papel del gobierno no tiene fronteras... A esto se añade una absoluta reverencia por la meritocracia y la calidad de la educación, que junto con la citada idea paternalista configuran el modo de pensar de la sociedad china"


Y además añade:


"las formas de pensar, las costumbres y la etiqueta, la medicina y la comida tradicional, la caligrafía, el papel del Gobierno y la **familia** sigue siendo su principal punto de referencia"


Entiendo que potencias como la antes citada primen lo colectivo por encima del individualismo, no existe la figura del "yo" y por ello parte de sus triunfos provienen de esta mentalidad pero; también es cierto que vivímos hoy en día más informados que nunca y que esta sobre exposición en realidad sepulta y esconde los verdaderos valores educativos que nos colocarían a la cabeza de cualquier listado o informe anual.


Por lo tanto menos pantallas y más tiempo de calidad para nuestros más jóvenes sería un buen principio para validar nuestros valores como familia y que repercutan en la calidad de nuetros estudios.



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